2009
2
Abr
Se acabó la reunión de G20 con todos contentos.
La política a funcionado, pese a que se asomaba descaradamente la sombra de que acabaría siendo otra cumbre inútil, al final han acabado todos sonrientes en la foto.
La vieja europa (Francia y Alemania) han conseguido no tener que desembolsar enormes cantidades dentro de sus fronteras y Obama-Browm han evitado que las regulaciones monopolizaran la cumbre. Al final se ha elegido el camino de en medio, aumentar los fondos al FMI, para que ayude a los países emergentes, que muchos ponen en el punto de mira para que tiren del carro llamado recuperación.
Y es que los asesores de estos políticos no son tontos, saben que esos miles de millones acabarán en los bolsillos de las multinacionales occidentales, cosas del mundo globalizado, que en Turquia (por ejemplo) acabe aumentando el consumo supondrá ventas y por ende mayores exportaciones occidentales. Es lo que hay, y en Europa se fabricará más sin tener que subvencionar la industria, cosa que evitaba el eje francoaleman.
Una cosa estaba clara, regulando el sistema capitalista no se sale de la crisis, a ver si llenando el planeta de prestamos se consigue.